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La Ibiza que todos amamos

La belleza idílica de Ibiza ha cautivado e inspirado desde hace siglos a artistas y viajeros. Aguas azules cristalinas, playas de arena blanca, calas recónditas, pinares de un verde profundo, campos de almendros, flores silvestres, y las formas sencillas y bellas de la arquitectura ibicenca dotan a la isla de un encanto único y natural.

Pero Ibiza no es solo un entorno privilegiado y atractivo, sino que tiene una extraordinaria importancia para la conservación de la Naturaleza. Su estratégica situación geográfica y la combinación de una gran diversidad de hábitats dotan a la isla de un interés excepcional en términos de biodiversidad. Ibiza alberga un número considerable de especies singulares, algunas exclusivas o consideradas de gran importancia para la conservación, y tanto la isla como las aguas circundantes constituyen un importante refugio para las aves migratorias y especies marinas.

La isla alberga también un impresionante patrimonio cultural. Sus paisajes humanizados, su arquitectura, sus yacimientos arqueológicos y demás elementos culturales confieren a Ibiza una atractiva y fuerte personalidad.

No es extraño por tanto que todos los años visiten la isla millones de personas. Pero la creciente presión turística amenaza su frágil medio natural, y es preciso actuar con urgencia para evitar mayores daños ambientales y la pérdida de biodiversidad.