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Problemática

La isla de Ibiza ha experimentado durante las últimas décadas un proceso de crecimiento explosivo, que ha llevado a un desordenado consumo de recursos, generación de residuos y degradación generalizada del medio ambiente. El turismo ha constituido la causa principal de este desarrollo insostenible.

La rápida transformación de Ibiza, de una economía agrícola tradicional a otra basada en el sector servicios, con el turismo como actividad principal y recurso económico más importante, ha conducido a un modelo de crecimiento desequilibrado e insostenible, con un tremendo impacto sobre el medio ambiente. La presión de más de 2 millones de turistas anuales es enorme para esta pequeña isla, con apenas 100.000 habitantes. Esta afluencia masiva, concentrada en un corto periodo de tiempo, supera la capacidad del medio ambiente isleño y genera una demanda desmedida de suelo, agua y energía, así como un creciente volumen de residuos.

El impacto sobre los frágiles paisajes y ecosistemas ibicencos es tan grave, que un grupo de trabajo de más de 500 expertos en turismo clasificó a Ibiza en 2007 como la isla que soporta un impacto turístico más negativo entre 111 de todo el mundo.

Entre las cuestiones más preocupantes actualmente cabe citar:

Degradación del litoral y del paisaje interior de la isla

Gran parte del litoral ibicenco ha sido transformado en las últimas décadas por urbanizaciones, proceso que en la actualidad está avanzando hacia el interior de la isla, amenazando las zonas naturales mejor conservadas. El desarrollo turístico de Ibiza ha promovido la construcción de campos de golf y puertos deportivos, con un impacto ambiental considerable. De llevarse a cabo un proyecto latente de campo de golf en la periferia del Parque de Ses Salines, por ejemplo, provocaría un grave deterioro de este espacio protegido. Los campos de golf requieren además cantidades considerables de agua, aumentando la demanda de plantas desalinizadoras, muy contaminantes y derrochadoras de energía. Los puertos deportivos tienen un grave impacto sobre las zonas costeras, y amenazan ecosistemas marinos muy valiosos, como las praderas de Posidonia.

Construcción de grandes infraestructuras de transporte

El proyecto de ampliación del aeropuerto de Ibiza para aumentar su capacidad en un millón de pasajeros anuales es una de las principales preocupaciones ambientales, porque la afluencia turística excede ya con mucho la capacidad de acogida de la isla, y porque las obras generarán un nuevo impacto muy negativo sobre el Parque Natural de Ses Salines.

El gobierno español autorizó asimismo en 2009 un proyecto de ampliación del puerto de la ciudad de Ibiza,  lo que supone una grave amenaza para las praderas de Posidonia declaradas Patrimonio de la Humanidad. La misión de la UNESCO encargada de evaluar su impacto informaba en noviembre 2009 que la ampliación prevista “excede los límites aceptables”, recomendando “que se estudien las opciones alternativas para el desarrollo del puerto, optando por otras más razonables y que supongan una expansión limitada del mismo”.

Pérdida de hábitats importantes y de biodiversidad

La mayor parte de los hábitats importantes de Ibiza son zonas costeras o marinas, amenazadas por urbanizaciones y por otras actividades relacionadas con el turismo de masas. [Link to Natura 2000 Network map < http://www.xarxanatura.es/pdfs/xn2000_eivissa.pdf>]

Incluso están en peligro los espacios naturales más valiosos: la figura de Parque Natural en Ses Salines no ha protegido sus frágiles ecosistemas de una afluencia turística masiva, mientras la drástica reducción de la superficie del Parque Natural de Cala d’Hort en 2007, demuestra que no está asegurada la conservación de los hábitats más interesantes, amenazados por urbanizaciones e instalaciones deportivas como campos de golf.

Ecosistemas marinos de gran importancia internacional, como las praderas de Posidonia oceanica de Ses Salines, están en peligro actualmente debido a la contaminación, al incremento de la navegación deportiva y a proyectos de infraestructuras, como la agresiva ampliación del puerto de Ibiza. Las praderas de Posidonia son una importante fuente de biodiversidad, albergando una extraordinaria variedad de especies vegetales y animales, algunas gravemente amenazadas.

Escasez y contaminación de las aguas

La creciente y desmesurada demanda de agua para actividades turísticas ha provocado en las últimas décadas el agotamiento y contaminación de los acuíferos y una creciente dependencia en plantas desalinizadoras, que contaminan las aguas costeras y han multiplicado la demanda energética de la isla. Un estudio reciente de las aguas subterráneas de Ibiza confirma una elevada concentración de iones de cloro, indicando un alto grado de contaminación de los acuíferos por agua de mar debido a la sobre-explotación de los mismos.

Aumento desmedido del consumo energético

La demanda energética de Ibiza ha aumentado casi un 70% en la pasada década. El transporte -incluyendo el tráfico aéreo- es el principal consumidor de energía, representando más del 60% del total. Junto con el transporte, la generación de electricidad es actualmente el principal destino de las importaciones de petróleo. En un futuro próximo la inauguración de un gaseoducto desde la península permitirá sustituir por gas natural el petróleo utilizado para producir electricidad, reduciendo las emisiones de esta actividad y mitigando su impacto sobre el cambio climático. Pero el crecimiento turístico, las nuevas plantas desalinizadoras y una utilización creciente de aparatos eléctricos y de aires acondicionados amenaza con incrementar aún más la dependencia energética y la contaminación ambiental de la isla. En cambio,  el potencial solar de Ibiza apenas ha sido explotad

Incremento de la generación de residuos

Las depuradoras de aguas residuales son uno de los “puntos negros” del litoral de Ibiza. Durante la temporada turística las instalaciones existentes no tienen capacidad suficiente para depurar el enorme volumen contaminante que se genera, que termina vertiéndose al mar. También está aumentando la generación de residuos domésticos, mientras que la recogida selectiva y el reciclaje representan actualmente una pequeña proporción del total producido (apenas un 6,6% y 5,4% respectivamente en 2008). Está previsto que una nueva planta de selección reduzca a la mitad el volumen de residuos que van a parar al vertedero, pero se requieren medidas para reducir la generación de los mismos, fomentar el reciclaje y mejorar los servicios de recogida.

Pérdida de los paisajes rurales, de la agro-biodiversidad y de los conocimientos tradicionales sobre gestión de los recursos naturales

Décadas de monocultivo turístico en Ibiza han conducido a un abandono muy extendido de la agricultura. Este abandono no solo provoca la desaparición de paisajes rurales de gran atractivo y de elementos culturales valiosos,  sino que conlleva la pérdida irreversible de las variedades agrícolas locales y de los conocimientos tradicionales sobre manejo sostenible de los recursos naturales.Por otra parte, el abastecimiento alimentario de Ibiza está basado principalmente en las importaciones. La agricultura local, predominantemente de pequeña escala, difícilmente puede competir con las producciones intensivas de fuera. Pero la creciente demanda de alimentos de calidad y de productos ecológicos producidos localmente ofrece nuevas oportunidades para la recuperación de la agricultura. La producción ecológica está aumentando, con más del 10% de los agricultores optando por estos cultivos, que en 2007 ya aprovechaban unas 360 hectáreas de terreno.

Deterioro del patrimonio cultural

Ibiza es famosa por sus playas, sus paisajes mediterráneos y su vida nocturna. Pero también alberga un impresionante patrimonio cultural, olvidado durante décadas. El casco antiguo de la ciudad de Ibiza, Dalt Vila, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, sorprende por sus hermosos edificios, muchos de ellos en franco estado de abandono. Lugares de importancia arqueológica e histórica, ignorados en su mayor parte, están siendo destruidos por la construcción de infraestructuras y el desarrollo urbano. Y aunque se han dedicado encomiables esfuerzos a la catalogación del excepcional patrimonio rural de la isla (fuentes, cisternas, hornos de cal, etc.), faltan medidas eficaces para su protección. Apadrina Patrimonio, un programa que el gobierno de Ibiza puso en marcha en 2008 para incentivar la participación local en la conservación del patrimonio cultural, está contribuyendo a sensibilizar a la sociedad. Pero queda todavía una inmensa tarea por hacer.